Casi todos los cuadrantes que no funcionan en un centro de 24 horas tienen el mismo origen, y no es la rotación: la cuenta de plantilla no se hizo nunca. Se partió de la gente disponible y se intentó encajar la cobertura alrededor, en vez de al revés.

Merece la pena rehacerla, porque es un cálculo de dos minutos que zanja años de discusión.

La cuenta

Cubrir un puesto veinticuatro horas al día, siete días a la semana, son 168 horas semanales. Con turnos de ocho horas, veintiún turnos.

Con un contrato de cuarenta horas hacen falta 4,2 personas a jornada completa para ese único puesto. Con uno de treinta y siete y media, 4,5.

Y eso es antes de vacaciones, bajas, formación obligatoria y permisos. Añadiendo una previsión realista de ausencias se llega con facilidad a cinco personas y media por puesto continuo.

El punto práctico es este: si tienes un puesto que cubrir 24 horas y cinco personas, no tienes un problema de rotación. Tienes una plantilla al límite en la que cualquier ausencia se convierte en hora extra, y ningún esquema de turnos puede cambiarlo.

Puestos, no plantas

El segundo error es razonar por planta en vez de por puesto. «En la unidad hacen falta seis personas» no dice nada útil: ¿seis a la vez, o seis a lo largo del día?

La cobertura hay que declararla por franja y por puesto:

  • noche: cuántas presencias y de qué perfil;
  • mañana, casi siempre la franja más pesada por las higienes y la medicación;
  • tarde;
  • los solapes de relevo, que son trabajo real y hay que contarlos como tal.

El relevo es la partida que más se cae de la cuenta. Quince minutos entre dos turnos, tres veces al día, son más de cinco horas semanales por puesto. Si no están en el plan, son horas que alguien hace gratis o no se hacen.

Las ratios no son el cuadrante

En muchas comunidades existen ratios mínimas de personal por residente. Son una restricción de resultado, no un plan: dicen cuántas horas de atención hacen falta en total, no quién está en la planta a las tres de la madrugada.

Hacen falta las dos cosas, y por separado. La ratio dimensiona la plantilla global; la cobertura por franja construye la semana. Confundirlas produce planes que cumplen la media mensual y dejan descubierto el domingo por la tarde.

Qué hacer cuando la cuenta no sale

Si la cuenta dice que la plantilla no llega, hay tres caminos honestos y uno que no lo es.

Los honestos: contratar, reducir el número de puestos continuos agrupando donde sea clínicamente posible, o usar personal temporal de forma estructurada en las franjas de mayor demanda.

El deshonesto es seguir llamándolo horas extra. Funciona unos meses, luego la gente se va y la cuenta que no salía se convierte en una cuenta mucho peor. Las señales que preceden a las bajas voluntarias se leen en el cuadrante, y las recogimos en señales de desgaste que se leen en el cuadrante.


En Sked Solve la cobertura se declara por franja horaria y por puesto, y la comprobación previa avisa de qué franjas no se pueden cubrir con la plantilla disponible antes incluso de generar. Puedes ver cómo funciona en Sked Solve.