En pisos circula un número, «catorce habitaciones por persona», con el mismo defecto que todos los números estándar: describe un día medio que en la práctica casi nunca existe. Dos días con las mismas habitaciones pueden exigir cantidades de trabajo distintas, y el turno que aguanta el primero se cae en el segundo.
Lo que mueve el número no es cuántas habitaciones son
Salidas frente a clientes alojados. Una habitación de salida lleva el doble de tiempo que una de cliente alojado, a veces más. Un día con doce salidas pesa más que uno con veinte habitaciones casi todas ocupadas, y el plan que solo cuenta el total no lo ve.
Cuándo queda libre la habitación. La salida es a las 12:00 y la entrada a las 15:00: el trabajo no se reparte en ocho horas, se comprime en tres o cuatro. Es la restricción más dura del departamento y ningún ratio de habitaciones por persona la expresa.
El edificio. Habitaciones en varias plantas, pasillos largos, un solo montacargas: son minutos de desplazamiento multiplicados por cada habitación.
Quién está. Alguien que conoce el hotel desde hace dos años y alguien en su segunda semana no sacan las mismas habitaciones, y tratarlos igual en el plan produce siempre el mismo resultado: la primera acaba también el trabajo de la segunda.
La ventana, no el día
El razonamiento útil es el mismo que vale para los picos del comercio: la cobertura se declara por franja, no por día. En pisos eso significa concentrar gente en la ventana entre salidas y entradas, y usar los extremos del turno para el trabajo que no depende del huésped: zonas comunes, lencería, habitaciones ocupadas, revisiones.
Repartir la misma plantilla por igual durante todo el turno consigue dos cosas a la vez: gente parada a las 9:00 y habitaciones sin terminar a las 15:00.
Las tres partidas que desaparecen de la cuenta
El turno de pisos se alarga casi siempre por lo mismo: en la cuenta entran las habitaciones y no entra el resto.
- cargar y descargar los carros, que entre el principio y el final del turno es media hora larga;
- las peticiones de los huéspedes durante el día, que no son excepciones sino una constante estadística;
- las revisiones, si alguien las hace de verdad. Si no aparecen en el plan, o no se hacen o las hace alguien gratis.
Sumadas suelen ser más de una hora al día por persona. De ahí sale el descuadre de horas a fin de mes, y el método para ordenarlo está en cómo calcular las horas trabajadas.
Cómo llegar a tu número
Coge cuatro semanas y anota, por día, solo tres datos: habitaciones de salida, habitaciones ocupadas, horas realmente trabajadas por el departamento. Con doce datos por semana ya tienes la curva real, y casi siempre descubres que tu número no es uno: son dos, uno para los días con muchas salidas y otro para el resto.
A partir de ahí el plan deja de ser una media y pasa a ser una previsión, que es otra cosa completamente distinta.
En Sked Solve la cobertura se declara por franja horaria y por puesto, así que la ventana entre salidas y entradas puede llevar números distintos del resto del día. Puedes ver cómo funciona en Sked Solve.
